SERES COMUNES
Por: @Repada
Los seres comunes abundan, son los que opinan desde las vísceras más que con la cabeza y precisamente por eso es que en un par de días según las circunstancias modifican lo dicho, no sin sentir culpa por la vuelta de chaqueta. “De los arrepentidos es el reino de los cielos”, dicen por ahí, así que no es importante si el cambio les hace propietario absoluto de él.
El ser común no tiene color político, ni quiere tenerlo, tiene libertad para criticar o aplaudir a un lado y otro sin obligación de “defenderse como gato de espaldas”, cuando un hecho supera los argumentos. No tiene compromisos con nadie porque nadie los ha tenido con él y busca ir por la vida según ésta se presente, planeando sólo lo que está a su alcance. Por eso le molesta cuando lo etiquetan prejuiciosamente y lo ponen en un frasco que no eligió estar.
El ser común no es del todo tolerante, en realidad nadie lo es en su totalidad, por eso puede marchar por la igualdad y contar chistes ofensivos sobre homosexuales, sin siquiera sospechar que se contradice, molestarse con alguien que no opina como él y devolverle insultos y descalificaciones, en ocasiones exigiendo tolerancia en el mismo acto. Es más, puede autoproclamarse respetuoso de las ideas distintas a las suyas y practicar con los suyos el dicho “en boca cerrada no entran moscas”. No tolera todo ni a todos pero se esfuerza y con quienes lo logra se convierte en el más fiel defensor de su derecho a ser diferente.
Al ser común le gusta opinar de todo, arreglarle la vida al otro, creerse dueño de la verdad, criticar pensando “de esta agua no beberé” y dar consejo incluso cuando éstos son o no requeridos, obviamente no le gusta que lo anterior venga de vuelta, ahí se vuelve un defensor de su autonomía e intimidad. Sin embargo es la solidaridad lo que lo mueve, no el morbo o copuchenteo, en ocasiones hace los problemas del otro sus propios conflictos a solucionar.
El ser común llora con las tragedias, cree en dios y videntes al mismo tiempo con el afán de conseguir un milagro, confunde tener corazonadas con sus propios deseos de que las cosas sean menos terribles, porque en realidad es empático y siente el dolor ajeno, aunque en medio de la pena hace o se ríe del humor que no demora en aparecer en estas ocasiones. Es de la cultura del “ojos que no ven corazón que no siente”, por eso en ocasiones simplemente opta por abstraerse de la realidad.
El ser común lucha por las causas que le parecen justas, dependiendo de su nivel de entusiasmo, lo hace desde un teclado o “donde las papas queman”, su pero, es que se debe cuidar de los oponentes a su pelea cuando inventan o sacan información que le podría hacer bajar los brazos, porque es crédulo. Sin embargo su expresión sin temor es el eslabón que fortalece la cadena y su ímpetu es lo que empuja el cumplimiento de objetivos, por que sabe que “la unión hace la fuerza”.
El ser común aunque parezca lo contrario es un elemento positivo y necesario, lo es la mayoría (al menos yo me identifico como tal), conforma una sociedad con sus negros y blancos, donde algunos “lloran sobre la leche derramada” y otros aprovechan la oportunidad comprobando la frase “a río revuelto, ganancia de pescadores”.
Lo traiciona la naturaleza humana, pero en general “la intención es la que vale”. No olvidemos que de ésta forma de ser, precisamente, es de dónde nacen los dichos populares llenos de certeza y sabiduría.